Declaración de Mons. Bernardito Auza Nuncio Apostólico, Observador Permanente de la Santa Sede Décima sesión de trabajo del Grupo de Trabajo de composición abierta sobre el envejecimiento

Mons. Auza reiteró el compromiso de la Santa Sede “de mejorar la promoción y la protección de los derechos y dignidad de las personas de edad”. Al mismo tiempo recordó las palabras del Papa Francisco sobre cómo hemos "normalizado la exclusión de nuestros ancianos."

Por eso, reiteró el Nuncio, “Debemos dar pasos importantes para poner fin a esa exclusión avanzando en los derechos humanos de las personas de edad y reconociendo sus continuas contribuciones”.

Propuesta de trabajo

Mons. Auza propone dos líneas de trabajo: primero, el fomento de la participación de los adultos mayores en la vida de la comunidad: “son la "memoria viva de nuestro pueblo", y por eso pueden ayudar a todos a descubrir sus raíces y a ser más conscientes de la propia dignidad”.

Segundo, el área de protección y seguridad social. “las medidas de protección social son fundamentales para asegurar que las personas de edad nunca se encuentren en condiciones sin el mínimo nivel de seguridad y bienestar. Sin embargo, la protección y la seguridad se les niega con demasiada frecuencia cuando se deslizan por la escalera de las prioridades políticas, porque ya no se consideran miembros "productivos" y "útiles" y, de hecho, son vistos, a veces, como una carga para el gobierno y la sociedad.

El representante de la Santa Sede condenó de manera enérgica prácticas como la eutanasia y el suicidio asistido y pidió que “se proteja a las personas de esos ataques”.  Una manera eficaz para proteger a las personas de edad “sería asegurar que los derechos ya existentes en el país y en el derecho internacional se promuevan y garanticen plenamente en todas las etapas de la vida”.

Finalizó recordando las palabras del Papa Francisco: "Nunca podemos dejar atrás a los demás, nunca pasan de generación en generación, pero deben acompañarse unos a otros diariamente...... Porque si los jóvenes son llamados a abrir nuevas puertas, los ancianos tienen las llaves. "

FUENTE VATICAN NEWS

El Papa Francisco expresó su cercanía a Francia ante el terrible incendio de la Catedral de Notre Dame de París ocurrido el lunes 15 de abril.

En un mensaje enviado este 16 de abril al Arzobispo de París, Mons. Michel Aupetit, el Santo Padre escribió que, tras el incendio que devastó gran parte de la Catedral de Notre Dame, se une “a su tristeza, así como con la de los fieles de su diócesis, los habitantes de París y todos los franceses”. “En estos días Santos, donde recordamos la Pasión de Jesús, su muerte y su Resurrección, les aseguro mi cercanía espiritual y mi oración”, destacó el Papa.

También, el Pontífice reconoció que este desastre dañó seriamente un edificio histórico, pero además afirmó: “Me doy cuenta de que también ha afectado un símbolo nacional muy querido en los corazones de los parisinos y franceses en la diversidad de sus creencias” porque, explicó el Papa, Notre Dame “es la joya arquitectónica de una memoria colectiva, el lugar de reunión de muchos eventos importantes, el testimonio de la fe y la oración de los católicos en la ciudad”.

Al mismo tiempo, el Santo Padre destacó la valentía y el trabajo de los bomberos que intervinieron para apagar el fuego” y deseó que la Catedral Notre Dame “pueda volver a convertirse, gracias a las obras de reconstrucción y la movilización de todos, en esta hermosa joya en el corazón de la ciudad, un signo de la fe de quienes la construyeron, iglesia madre de su diócesis, un patrimonio arquitectónico y espiritual de París, Francia y la humanidad”.

Al finalizar su mensaje, el Papa impartió la bendición apostólica con esperanza a los obispos de Francia y los fieles de su diócesis, e invocó la bendición de Dios sobre los habitantes de París y de todos los franceses.

Por su parte, el director interino de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Alessandro Gisotti, escribió en su cuenta de Twitter en la mañana de este 16 de abril que el Santo Padre reza “por los católicos franceses y por la población parisina” conmocionados por el terrible incendio que arrasó con la Catedral Notre Dame en París.

En esta línea, el Papa “asegura sus oraciones por todos aquellos que intentan enfrentar esta dramática situación”, indicó.

FUENTE: ACIPRENSA

El Santo Padre ha decidido invitar a todos los fieles, de todo el mundo, a rezar cada día el Santo Rosario durante todo el mes mariano de octubre y a unirse así en comunión y penitencia, como pueblo de Dios, para pedir a santa Madre de Dios y a San Miguel Arcángel que protejan a la Iglesia del diablo, que siempre pretende separarnos de Dios y entre nosotros.

Ante el temor de que el Santísimo Sacramento y la corona se perdieran para siempre, el sacerdote, quien es capellán del Departamento de Bomberos de París, acudió con los bomberos para salvarlos del voraz incendio, arriesgando su propia vida.

“Fue con los bomberos a la Catedral de Notre Dame para salvar la corona de espinas y el Santísimo Sacramento", afirmó Etienne Loraillere, editora de la cadena de televisión católica KTO de Francia.

La alerta sobre su posible pérdida surgió cuando el fuego se propagó por toda la estructura. Por ello, el P. Fournier, de 50 años aproximadamente, se encargó de recuperarlos mientras los bomberos luchaban para controlar las llamas.

"No mostró ningún temor en absoluto en dirigirse directamente a las reliquias que se encontraban al interior de la catedral y se aseguró de que estuvieran a salvo. Él trata con la vida y la muerte todos los días, y no tiene miedo", manifestó el servicio de emergencia local.

No es la primera vez que el P. Fournier auxilia a quienes lo necesitan. En noviembre del 2015 el sacerdote acudió a la sala de espectáculos “Bataclan” en París, donde el Estado Islámico (ISIS) asesinó a 89 personas. "Di la absolución colectiva, como la Iglesia Católica me autoriza", manifestó en aquel momento.

El P. Fournier se inició como sacerdote en Alemania y luego se mudó al departamento de Sarthe en Francia. Se unió a la Diócesis de las Fuerzas Armadas en 2004 y trabajó con el Ejército durante siete años por todo el mundo.

Las últimas imágenes del interior de la catedral tras el devastador incendio muestran la destrucción de la estructura histórica. Sin embargo, la cruz permanece firme sobre el altar.

Las reliquias salvadas son invaluables. "El P. Fournier es un héroe absoluto”, dijeron.

Fuente: ACI PRENSA

El Vaticano ha recibido con una gran tristeza la noticia del incendio que ha devastado la Catedral de Notre Dame de París este lunes 15 de abril, “símbolo de la cristiandad en Francia y en el mundo”.

En un comunicado emitido este lunes, el director interino de la Sala de Prensa, Alessandro Gisotti, afirmó que “la Santa Sede ha recibido con conmoción y tristeza la noticia del terrible incendio che ha devastado la Catedral de Notre Dame, símbolo de la cristiandad en Francia y en el mundo”.

“Expresamos la cercanía a los católicos franceses y a la población de París y aseguramos nuestras oraciones por los bomberos y cuantos hacen lo posible por hacer frente a esta dramática situación”, señaló.

Al sentimiento de la Santa Sede se han sumados obispos de diversas partes del mundo.

"Horrorizados por la trágica pérdida del patrimonio religioso y cultural mientras vemos cómo se quema la Notre Dame de París. Nuestras oraciones y apoyo con la Arquidiócesis de París, con París, con Francia", manifestó el Arzobispo de Malta, Mons. Charles Scicluna en su cuenta de Twitter.

El Presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB), Cardenal Daniel DiNardo, expresó su dolor a la Iglesia en París por la destrucción de la catedral que “no es solo una iglesia majestuosa, sino también un tesoro mundial”.

"Somos un pueblo de esperanza y de resurrección, y por más devastador que sea este fuego, sé que la fe y el amor que encarna esta magnífica catedral se harán más fuertes en los corazones de todos los cristianos", afirmó.

Por su parte, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), lamentó “la invaluable pérdida para la humanidad que ha causado el incendio en la Catedral de Notre Dame. Nos unimos en oración con la Iglesia Católica de Francia”.

“La Iglesia española une sus oraciones a las de sus hermanos franceses ante el incendio de Notre Dame. Arde un pedazo de la historia cultural de Europa”, expresó la Conferencia Episcopal Española (CEE).

Asimismo, el Obispo de San Sebastián (España), Mons. José Ignacio Munilla invitó a suplicar a la Virgen María “que esta ‘desgracia’ se convierta en ‘gracia’; de forma que la restauración de tu templo, llegue a ser una parábola de la reconstrucción de la fe de Europa desde sus cenizas”. Y luego alienta a rezar tres Ave Marías.

ACI Prensa

El sacerdote nicaragüense Augusto Gutierrez  hizo un llamamiento a la comunidad internacional para que intervenga para evitar las masacres que están teniendo lugar y que han dejado más de 300 fallecidos en tres meses de revueltas y, entre lágrimas, pidió: “No nos dejen morir”.

El sacerdote Augusto Gutiérrez, párroco en el barrio de Monimbó, al sur de Masaya (Nicaragua) concedió una entrevista en la cadena COPE. Por las presiones del gobierno el sacerdote está escondido ya que ha recibido numerosas amenazas.

“Nos han amenazado de muerte porque nos dicen que somos cabecillas de esta situación, pero hemos dado la cara porque es injusto lo que el gobierno [de Daniel Ortega] está haciendo. Esto es un genocidio, porque no tiene otro nombre”, asegura el P. Augusto.

Entre lágrimas el sacerdote hace un llamamiento:  “No nos dejen morir. Por favor, intervengan, hagan algo”.  

El pasado martes 17 de julio fue atacado el barrio indígena de Monimbó en Nicaragua por paramilitares afines al presidente Daniel Ortega.

Según relata en la entrevista, los paramilitares llevaban 4 horas de ataque en Monimbó “con armamento militar pesado, están profanando las iglesias y destruyendo la vida”.

El barrio de Monimbó es de gente sencilla pero el sacerdote explica que “desde hace tres meses el gobierno se ha ensañado contra la población de todo Nicaragua, también de Monimbó, que se ha mantenido con gran valentía. Pero ahora nos están matando”.

El sacerdote rompe a llorar por la difícil situación que afronta el país y el grave riesgo que supone ésta para su vida.

En relación con las declaraciones que el Arzobispo de Managua, el Cardenal Leopoldo Brenes, realizó en otra entrevista a la cadena Cope, el P. Augusto aseguró que “apoya todo lo que la Iglesia y los Obispos dicen. Pero ellos [el gobierno de Ortega] ya no quiere entrar en razón, por eso tiene que haber un apoyo internacional que intervenga y salve al pueblo”.

“Esto no es guerra, porque la gente se defiende con lo que puede, con barricadas, con piedras, mortero de artesanías. Ellos [el gobierno] están empecinados en celebrar el 19 de julio sobre la sangre del pueblo. Y no pueden seguir gobernando sobre los muertos y mandando matar”, declaró.

Además aseguró que toda Nicaragua se encuentra en “una situación de emergencia” y explicó que recientemente se aprobó una ley “antiterrorista” por la que “todos los que apoyen a los muchachos que están en los tranques o que según ellos [el gobierno] colabore contra el gobierno, lo van a enjuiciar”.

Fuente ACIPRENSA

Uno de los varios tesoros que se salvó del incendio que afectó la Catedral de Notre Dame de París es la Santa Corona de Espinas, aquella que fue colocada sobre la cabeza de Cristo durante su Pasión.

El rector de la Catedral, Mons. Patrick Chevaut, indicó que esta reliquia, un pedazo de la cruz, un clavo con los que crucificaron a Cristo; y la túnica de San Luis, rey de Francia, se salvaron de ser consumidos por las llamas.

¿Cómo llegaron estos objetos a la emblemática catedral parisina? Aquí te lo contamos.

El sitio web de la Catedral recuerda que la veneración de los instrumentos de la Pasión de Cristo se remonta al siglo IV en los relatos de los peregrinos que llegaron hasta Jerusalén. En particular se destacaba la Vera Cruz, rescatada en el año 326 por Santa Helena, madre del emperador Constantino.

Luego, “entre los siglos VI y VII, las reliquias fueron transferidas a Constantinopla en la capilla de los emperadores bizantinos para protegerlas de los saqueos como los sufridos en el Santo Sepulcro ante las invasiones persas”.

En 1238, Baduino II de Courtenay, el último emperador latino de Constantinopla, se encontraba “en grandes dificultades financieras y le propuso al rey de Francia Luis IX, futuro santo, que se encargue de la corona de espinas, oferta que este último acepta. Pero los regentes del imperio ya habían ofrecido las reliquias a banqueros venecianos a quienes San Luis compensará luego”.

El 10 de agosto de 1239 el rey recibió 22 reliquias y el 19 de agosto la “procesión llegó a París, el rey abandonó su atuendo real, se colocó una sencilla túnica y, descalzo, ayudado por su hermano, llevó la Santa Corona hasta Notre Dame de París”.

Entonces decidió edificar un relicario “a la medida de estas reliquias: la Santa Capilla. Durante la Revolución Francesa las reliquias fueron enviadas a la abadía de Saint Denis y, sin sus relicarios, a la biblioteca nacional”.

“Tras el Concordato de 1801 (entre la Francia de Napoleón y el Vaticano), la Santa Corona se entregó en 1804, junto con otras reliquias, al Arzobispo de París, quien las colocó como parte del tesoro de la Catedral el 10 de agosto de 1806”, donde se conservaban hasta ahora.

Hasta antes del incendio del 15 de abril, Lunes Santo, que afectó la Catedral de Notre Dame, la Santa Corona de Espinas era venerada los primeros viernes de mes, los viernes de Cuaresma y el Viernes Santo.

El incendio se inició alrededor de las 6:30 p.m. (hora local) y se necesitaron unos 400 bomberos para sofocar las llamas.

El fiscal de París anunció una investigación para conocer las causas del siniestro, mientras que el presidente de Francia, Emmanuel Macron, expresó su tristeza por este incendio.

Por su parte, el vocero del Vaticano, Alessandro Gisotti, señaló que “la Santa Sede ha recibido con conmoción y tristeza la noticia del terrible incendio que ha devastado la Catedral de Notre Dame, símbolo de la cristiandad en Francia y en el mundo”.

 

Fuente :ACI PRENSA

Este lunes 15 de abril se desató un incendio en la histórica Catedral de Notre Dame de París en Francia.

Según informa el diario Le Figaro, el incendio se habría iniciado en un andamio. Los bomberos, que evacuaron el emblemático templo, aún no han determinado la gravedad del siniestro.

Un portavoz de la Iglesia dijo que el fuego se habría iniciado alrededor de las 6:50 p.m., hora local. Como resultado del incendio, la aguja del templo de 93 metros de altura y 750 toneladas de peso, colapsó y cayó sobre el monumento.

Citando a la agencia Reuters, el diario Le Figaró informa que el techo de la catedral se ha derrumbado por completo.

De acuerdo a Laurent Nunez, Secretario de Estado del Ministro del interior, no habría heridos como resultado del incendio en la catedral.

En su cuenta de Twitter, la prefectura de policía pidió "evitar el sector y facilitar el paso de los vehículos de seguridad así como la intervención" de las fuerzas del orden.

De otro lado, la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, escribió que "los bomberos están tratando de sofocar las llamas. Nos hemos movilizado al lugar en estrecha colaboración con la @dioceseParis (Arquidiócesis de París). Invito a todos a respetar el perímetro de seguridad".

Colombe Brossel, teniente alcalde de París, explicó asimismo que "se ha abierto inmediatamente una sala de crisis en el hôtel de ville", para hacer frente a esta situación.

La alcaldía también ha decidido evacuar al casi millar de personas que vive en la llamada "Ile de cité", la zona de la ciudad donde está la catedral.

Por su parte, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, afirmó: "Notre Dame de París azotada por las llamas, La emoción de toda una nación. Pienso en todos los católicos y en todos los franceses. Como todos nuestros compatriotas, estoy triste esta noche por ver quemarse esta parte de nosotros".

La oficina del fiscal de París informó que se acaba de abrir una investigación para conocer las causas del incendio.  

En 2017, un vocero de la catedral explicó que se necesitaba más de 100 millones de dólares para restaurar el emblemático templo, porque algunas de sus zonas ya estaban muy deterioradas. Los trabajos comenzaron en julio de 2018.

Le Figaró informó además que, como parte de los trabajos de restauración, el jueves 11 de abril se sacaron de la aguja ahora colapsada, 16 estatuas de cobre, que así se salvaron del incendio. Estas estatuas de 3 metros de alto y que pesan unos 250 kilos cada una, iban a ser reinstaladas en la aguja en el año 2022.

La Catedral de Notre Dame de París es la sede de la Arquidiócesis de la capital francesa. Es uno de los templos góticos más famosos del mundo. Fue construido entre los años 1163 y 1345.

Está rodeado por las aguas del río Sena y está dedicado a la Virgen María. Notre Dame significa Nuestra Señora en español.

ACI Prensa

 

 

 
 
 

Tras horas de dura lucha contra las llamas, a medianoche de ayer, cuando los bomberos consiguieron controlar el fuego, un equipo de zapadores pudo entrar en el interior de la catedral.

Como muestran las fotografías y los vídeos que circulan por internet, un halo de luz procedente de las mismas llamas que seguían devorando la Catedral, se introducía por uno de los rosetones del transepto iluminando la escultura de la Piedad, el altar y la cruz dorada que preside el ábside catedralicio.

La imagen no deja de tener un gran simbolismo: de entre los escombros de la bóveda derrumbada, entre el humo y bajo las llamas que seguían reduciendo a cenizas la techumbre de la Catedral, se mantenían en pie el altar, la imagen de la Virgen con Jesús muerto en brazos, y la brillante cruz dorada.

Esta cruz, de madera recubierta por un encofrado de oro, es una obra moderna del escultor francés Marc Couturier. Se instaló en el mismo lugar donde se encontraba una cruz anterior que desapareció en el siglo XIX durante las obras de reestructuración del interior de la Catedral para repararla por los graves daños sufridos durante las diferentes oleadas revolucionarias y devolverle su aspecto gótico original.

Se encuentra justo detrás del conjunto escultórico de la Piedad, obra del siglo XVIII del conocido escultor francés Nicolas Coustou, justo debajo del presbiterio, en la cabecera de la girola del ábside catedralicio.

Sobre la cruz, también sobrevivió al fuego la escultura conocida como La Gloria, que forma parte del conjunto ideado por Couturier.

Por su parte, el altar también es una obra moderna de los escultores, padre e hijo, Jean y Sébastien Touret. A diferencia del altar antiguo de la Catedral, pegado al conjunto escultórico de la Piedad en el fondo del ábside, este altar moderno bendecido en 1989 y hecho en bronce, se encuentra justo debajo del crucero, donde se elevaba la aguja destruida por el incendio y donde, como consecuencia del colapso, se ha abierto un agujero en la bóveda.

 

Otras reliquias

La cruz, el altar y la Piedad no son los únicos elementos de valor religioso y artístico que se han salvado del incendio. La Catedral custodiaba importantes reliquias y obras de arte, algunas vinculadas a la Pasión del Señor. De entre ellas, cabe destacar la Corona de Espinas, un clavo de Cristo y un fragmento de la Cruz de Cristo.

Las tres se han salvado de las llamas. Las reliquias, en realidad, son propiedad del Estado Francés, al igual de la Catedral, pero, en virtud del Concordato con la Santa Sede, se custodian en la sede catedralicia.

Otro elemento importante que parece haberse salvado, aunque todavía debe evaluarse su estado, es el órgano de la Catedral, obra del siglo XIX del fabricante Aristide Cavaillé-Coll. También las vidrieras, algunas originales del siglo XIII otras reproducciones del siglo XIX, parecen haber resistido mejor de lo esperado, aunque se desconoce si se conservan en su integridad.

Asimismo, la sillería del coro del siglo XVIII, situado en el presbiterio, parece haberse salvado del fuego, aunque puede haber sufrido graves daños debido a las altas temperaturas que podrían haber afectado a los barnices que la recubría.

Por último, algunas de las estatuas de la fachada de la Catedral se habían desmontado antes del incendio y trasladado a un centro de restauración, por lo que no se han visto afectadas. También cabe destacar que las famosas estatuas de los reyes de Judea que adornan la fachada principal son reproducciones, ya que las originales góticas fueron derribadas durante las oleadas revolucionarias del siglo XIX y decapitadas, y sus restos se exponen en el Museo Cluny de París.

Fuente. ACI PRENSA

 

Estimados hermanos en la fe o en la común dignidad humana: el día dos del presente mes, el Papa Francisco hacía pública su carta a los jóvenes y a todo el pueblo de Dios, carta inspirada en el Sínodo sobre los jóvenes y la fe (octubre 2018) y la Jornada Mundial de la juventud (enero 2019). Y así comienza el mensaje del Papa, que hago mío:

“Cristo vive, esperanza nuestra, y Él es la más hermosa juventud en este mundo. Todo lo que Él toca se vuelve joven, se hace nuevo, se llena de vida. Entonces, las primeras palabras que quiero dirigir a cada a cada uno de los jóvenes cristianos son: Él vive y te quiere vivo”.

Hay que proclamar la actualidad de esta buena noticia porque es el fundamento de la fe y “porque corremos el riesgo de tomar a Jesucristo solo como un buen ejemplo del pasado, como un recuerdo, como alguien que nos salvó hace dos mil años... El que nos llena con su gracia, el que nos libera, el que nos transforma, el que nos sana y nos consuela es alguien que vive. Es Cristo resucitado, lleno de vitalidad sobrenatural, vestido de infinita luz”.

Decir Semana Santa es decir Jesucristo. Las celebraciones litúrgicas, el Viacrucis, las procesiones, las dramatizaciones, las alfombras..., todo tiene una clara y única finalidad: la persona de Jesucristo. Todo se refiere a Él, a su vida, pasión, muerte y presencia viva hoy. Todo debe llevarnos a Él, “a conocerlo a Él, y la fuerza de su resurrección, y la comunión con sus padecimientos, muriendo su misma muerte, para llegar un día a la resurrección de entre los muertos” (Fil 3,10-11).

Si olvidamos a Jesucristo o no renovamos nuestra comunión amorosa y vivificadora con Él, la Semana Santa será otra cosa, unas vacaciones de verano, un reencuentro familiar, un espectáculo turístico... pero no será una “Santa” semana, por ausencia del Santo y Santificador. Seguimos usando unas palabras a las que hemos vaciado de su verdadero sentido. En estos días de Semana Santa lo verdaderamente importante no es lo que dejamos de hacer, trabajo y estudios, sino en qué y cómo ocupamos ese tiempo. ¿Va a ser simplemente un tiempo de descanso y diversión veraniega o, lo que sería más grave, de desorden moral? ¿O va a ser un tiempo de profunda motivación espiritual que nos lleve a un cambio de vida personal, familiar y social?

Yo te invito a que concentres tu mirada, tus pensamientos y sentimientos, tu voluntad y tus acciones en Jesucristo: en su pasión, muerte y resurrección para que aprendas a amar y a ser libre, a sufrir y a vivir. La Semana Santa es como un gran sacramento del amor de Jesucristo. Su pasión y muerte son la expresión máxima de su amor. Solo el amor lo llevó a esos extremos. “Nosotros somos salvados por Jesús, porque nos ama. Podemos hacerle las mil y una, pero nos ama y nos salva. Porque solo lo que se ama puede ser salvado. Solamente lo que se abraza puede ser transformado. El amor del Señor es más grande que todas nuestras contradicciones, que todas nuestras fragilidades y que todas nuestras pequeñeces”.

Toda la vida de Jesucristo es una historia de amor, entregado, concreto, creciente. Su misma persona es don del amor del Padre. “Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo” (Jn 3,16). “Sus brazos abiertos en la Cruz son el signo más precioso de un amigo capaz de llegar hasta el

extremo: “el que amó a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin” (Jn 13,1). Y amar hasta el fin es amar hasta entregar la vida. “Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos” (Jn 15,13). Y precisamente Jesús declara que para eso ha venido: “el Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y dar la vida en rescate por todos” (Mt 20,28). A lo largo de esta Semana Santa repite una y otra vez las palabras de San Pablo: “vivo de la fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó a si mismo por mí” (Ga 2,20)

La finalidad última de la muerte y resurrección del Señor es nuestra salvación. “Por nosotros y por nuestra salvación bajó del cielo...”, confesamos en el credo. Todos somos pecadores y estamos incapacitados para salvarnos a nosotros mismos pero no estamos abandonados al poder de la muerte sino que ahora Dios nos salva gratuitamente por su bondad en virtud de la redención de Jesucristo (Rm 3,21-26). Mira a Jesucristo, aférrate a Él, déjate salvar, porque quienes se dejan salvar por Él son liberados el pecado, de la tristeza, del vacío interior, de la desesperanza. Y encuentran las más profundas motivaciones para una vida nueva.

Con Jesucristo se puede arrancar el egoísmo del corazón y amar como Él nos ha amado; con Él se puede transformar la tristeza y decepción en alegría y esperanza; con Él se puede encender la luz de la verdad en las alturas y en las bajuras de la mentira y la corrupción; con Él se pueden superar relaciones de inequidad y consolidar comportamientos y estructuras justas; con Él se pueden formar familias que sean comunidad del amor entregado y santuarios de vida; con Él se puede purificar y renovar la Iglesia, para que sea fiel a su vocación y misión. Con Él, “porque cualquier otra solución será débil y pasajera. Quizá servirá para algo durante un tiempo y de nuevo nos encontraremos desprotegidos, abandonados, a la intemperie. Con Él, en cambio, el corazón está arraigado en una seguridad básica, que permanece más allá de todo”.

 

Vive la Santa Semana con Cristo que, por amor, se entregó hasta el final para salvarnos.

 

+ Ángel Garachana Pérez, CMF Obispo de San Pedro Sula.