La parroquia Nuestra Señora del Carmen de Cofradía, comunidad de Santa Marta en el Merendón tiene catequistas que han dado mucho al servicio de Dios. Doña Olga Marina Estévez celebra 50 años de ser catequista. Nació en 1964 y hoy a sus 65 años de edad nos cuenta su experiencia en este servicio.

Buen Amigo: ¿Cómo descubrió la vocación para ser catequista?

Olga Marina Estévez: Desde pequeña me gusto la Iglesia, a los 8 años ya podía rezar el Santo Rosario e hice mi primera comunión a los  12 años. Después inicie con la catequesis en la Iglesia donde me ponía con los niños a enseñarles la catequesis, yo vivía en la aldea de Santa Teresa y al llegar a Santa Marta fui a dar catequesis porque  vi la necesidad, en ese entonces se usaba el catecismos que daban los sacerdotes. Esta catequesis no fue estéril porque ha habido frutos.

BA: ¿Porque la catequesis que usted impartió no fue estéril?

OME: No fue estéril porque  tuvimos frutos,  fui preparando niños, de allí salieron dos sacerdotes, el padre Jorge Mejía Reyes a quien yo tomaba de las manos para que se persignara, el padre Luis Estévez, mi hijo, él siempre ha dicho que el no tuvo otra catequista más que su mamá, el padre Olvin Girón Mejía, aquí lo vimos crecer, pero hoy está en EE.UU. También hay delegados como mis hijos Wilmer, Marlen y Patricia Estévez. Mis hijas también son catequistas, a mis nietos les sigo dando catequesis,  dos de  mis primeros nietos  Jeison Guerra Estévez y Bryan Guerra Estévez  están en el Seminario Mayor de Nuestra Señora de Suyapa en Tegucigalpa, preparándose para ser  sacerdotes, ellos son hijos de Patricia y Eusebio, delegados de nuestra comunidad.

BA: ¿Cuantos años cumple como catequista?

OME: Hace 50 años inicie este servicio en la catequesis, también hace cinco años me nombraron ministra Extraordinaria de la Comunión. Tengo 10 hijos, 28 nietos. Soy catequista en mi familia y les he infundido los principios cristianos, ya que mi esposo también fue delegado de la palabra de Dios y hoy ya está en el cielo. Es muy  importante que los padres iniciemos  la educación espiritual.

BA: ¿Qué sintió cuando su hijo le dijo voy para el seminario?

OME: Cuando estaba embarazada de Luisito como le decimos en la familia, yo siempre servía a Dios y caminaba en esas montañas con él en mi vientre, cuando el vino al mundo a los 22 días volví a la Iglesia y le pedí al Señor que cuidara a mi hijo y que cuando el fuera grande siempre le sirviera, cuando me dijo que quería ser sacerdote me quede helada y recordé la petición que yo le hice al Señor,  y le dije “lo que le dará el Señor nunca se lo voy a dar yo”. Ahora el padre Luis es un ejemplo en la familia.