María Paz Molina Zurita, nació en España, es misionera laica diocesana, ofreciendo su servicio en la diócesis de San Pedro Sula. Es la asesora diocesana de la Catequesis de Adultos y la coordinadora de  la Escuela Diocesana de Formación Integral de Catequistas (EDIFICA).Conozcamos más de ella.

Buen Amigo: ¿Cuéntenos como inicia esto de la misión?

María Paz Molina Zurita: Mi primer llamado fue cuando sentí que quería ser parte de la congregación religiosa en la que había estudiado en primaria y secundaria, y a los 18 años entré en el noviciado de las religiosas de la Compañía de Santa Teresa de Jesús, antes de hacer los votos temporales, me tuve que retirar porque a mi formadora le pareció que, de momento, ese no era el camino que Dios quería para mí. Comencé a estudiar en un colegio de los padres jesuitas en la ciudad de Logroño. Complementé los estudios de Bachillerato en letras puras (latín y griego) que había realizado, formándome en una carrera técnica, como "Técnico especializado en administración". A la vez también colaboraba como catequista de niños de post-comunión y preparando jóvenes para terminar su proceso de Iniciación Cristiana con el sacramento de la Confirmación, en la parroquia San Ignacio de Loyola y era miembro del coro parroquial y secretaria del Consejo de Pastoral.

BA: ¿Cuando recibe este llamado de ser misionera laica?

MPM: Comencé a pensar que tal vez Dios me quería más disponible para su servicio y ayudada de mi director espiritual fui poniendo atención a lo que el Espíritu Santo me iba moviendo por dentro. Una noche, en la que meditaba el texto del encuentro de Jesús con el joven rico, sentí un impulso grande a ponerme de rodillas y entre lágrimas decirle al Señor "Si no lo hago ahora ¿a qué espero para entregarme del todo a ti?" (En ese momento tenía 26 años). A partir de ese día sentía en mi corazón un impulso grande a servir al Señor como misionera, pero no en una comunidad religiosa, sino como una bautizada más que se ofrece al servicio de la Misión de Cristo.

BA: ¿Cómo llega a Honduras?

MPM: El 26 de enero de 1992 mi parroquia de San Ignacio de Loyola me hizo la celebración del envío como misionera laica a Honduras, a la parroquia de Las Mercedes en El Progreso, Yoro. Partí por primera vez en mi vida en avión, sola pero sabiéndome en las manos del Señor. Tenía una sensación extraña dentro de mí como si me fuera a tirar sin paracaídas, lloré mucho en el viaje porque en mi mente me iba despidiendo de mis padres, mi familia, amigos, una parroquia en la que había vivido muy bonitos recuerdos. El párroco antes de irme me dijo "vas por un periodo de 6 meses pero si ves que no es lo tuyo regresa cuando quieras". Regresé al año y medio y con deseo de seguir sirviendo en esta Honduras que ha formado parte de mi corazón, mi oración, mi trabajo y cariño desde entonces.

BA: ¿Actualmente cuál es su servicio?

MPM: A partir del año 2016 Mons. Ángel Garachana me acogió en esta diócesis encomendándome tres tareas: ser la asesora diocesana de la Catequesis de Adultos, formar parte del "grupo Fabro" de acompañantes espirituales que ayudan a otras personas a hacer la experiencia de los Ejercicios Espirituales de S. Ignacio en la Vida Ordinaria en el CCSP y atender la Oficina Diocesana de Catequesis los días lunes, jueves y viernes de 8:30 a.m. a 12:00 m. y de 2:00 a 5:00 p.m.