La misión es un don de Dios para las personas que toman esa opción de vida, especialmente cuando se realiza en otros países, donde no se ha nacido. En este mes misionero seguiremos conociendo la vida de los misioneros en Honduras, específicamente en la diócesis de San Pedro Sula. Fernando López Rajadel, realiza su misión en Puerto Cortés.

Buen Amigo: ¿Cómo era su vida antes de ser misionero?

Fernando López Rajadel: Soy licenciado en Historia, antes de venir a Honduras trabajé un tiempo como archivero en el Archivo Histórico Provincial de mi ciudad, en España.

BA: ¿Cuánto tiempo hace que vino a Honduras?

FLR: Vine a Honduras por vez primera en 1997. Regresé en 2003 a España, y por segunda vez he vuelto aquí hace un año exactamente.

BA: ¿Cómo llega a Honduras?

FLR: La parroquia donde vivía en España la regentan los padres Vicentinos, compañeros de los misioneros que llevan las parroquias de Puerto Cortés y Cuyamel. Los Padres de mi parroquia en España me hicieron la invitación para venir a colaborar aquí.

BA: ¿En qué países ha realizado misión?

FLR: Ya estuve en otro país. En África, concretamente estuve en una misión también de los Padres Vicentinos en el norte de Mozambique.

BA: ¿Cuéntenos qué servicios ha desempeñado durante su estancia en la misión de Honduras?

FLR: Al principio de mi llegada colaboré con las Hijas de la Caridad para poner en funcionamiento el “Hogar de niños San Ramón”, para niños de la calle y en abandono familiar. Después durante cuatro años fui responsable de un programa de becas para muchachos/as (el 70% eran niñas) sin recursos económicos fundamentalmente de las aldeas de Omoa y Puerto Cortés. En el último año de mi primera estancia en Honduras, los últimos meses fui profesor en el centro penitenciario de Puerto Cortés.

BA: ¿Cuál es su servicio actualmente?

FLR: Este año he estado colaborando en el “Hogar de niños San Ramón”, de Puerto Cortés. Y he acompañado a los socios compañeros de la “Sociedad de San Vicente de Paúl” en Puerto Cortés. Es una asociación laica de raíces cristianas católicas, fundada en Francia a mediados del siglo XIX, entre otros por el beato Federico Ozanam, padre de familia y profesor en la universidad parisina de La Sorbona, precursor de la Doctrina Social de la Iglesia.