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La Diócesis de San Pedro Sula celebra el mes de familia en este mes de agosto, el responsable de la pastoral familiar diocesana, padre Josué Dany Hernández comparte la labor de esta pastoral a niel diocesano y nacional.

Buen Amigo: ¿Cómo está formada la pastoral familiar?

Padre Josué Danny Hernández: Está formada a nivel nacional en a Honduras, y a nivel diocesano  en las 11 diócesis, cada diócesis tiene un sistema de organización diferente, en San Pedro tenemos una comisión diocesana, que se encargue de  velar un poco  por las  familias, por cada zona hay un responsable, para haya representatividad en cada parroquia, es decir que el coordinador de pastoral familiar participe en el consejo pastoral parroquial, para trabajar en una pastoral de conjunto, ya que tenemos que estar unidos, no podemos ser islas. La misión es motivar a que haya equipos de pastoral familiar en cada parroquia.

BA: ¿Por qué la pastoral familiar elige el mes de agosto como mes de la familia?

PJDH: El 5 de septiembre de 1991, los obispos reunidos en Conferencia Episcopal sacaron documento que se llamó “Identidad y Misión de la Familia” donde se proponía que mes de agosto fuera considerado el mes del matrimonio y la familia y desde esa fecha se ha consolidado más este mes. En la diócesis lo celebramos con alegría.

BA: ¿Cómo ha sido la respuesta de las parroquias en la celebración del mes de la familia?

PJDH: Ha sido muy especial la respuesta de los párrocos, movimientos, comunidades, los equipos de pastoral familiar, cada vez más vemos que nos esforzamos para tener más actividades en este mes, se han desarrollado retiros, renovación de votos matrimoniales, encuentros, convivencias y actividades que tienen como fin hablar  sobre el valor de la familia a las comunidades.

BA: ¿Cuál es el objetivo de la revista del mes de la familia?

PJDH: La revista es un instrumento pastoral la misma cuenta con hora santa y mucha información, especialmente este año que ha sido dedicado a la juventud. Es de mucha ayuda para que cada parroquia celebre el mes de la familia.

BA: ¿Cómo debe ser la familia cristiana?

PJDH: La familia es una iglesia doméstica y tienen que centrar su vida familiar en cristo, Juan Pablo II lo decía con varias frases, que la familia era un santuario de vida, comunidad de personas, escuela de la fe y sobre todo ser luz en el mundo. Una familia cristiana tiene que ser defensora de la vida, educadores en la fe, y sobre todo testimonio en el mundo.

BA: ¿Un consejo para los jóvenes?

PJDH: Siempre hay que cuidar el noviazgo para tener un buen matrimonio, yo recomiendo que la pareja de novios sea de una misma fe, para descubrir la belleza del matrimonio, un ejemplo grande es María y José que ya eran familia antes de que naciera Jesús. La familia es la esperanza de la humanidad y el matrimonio es el origen de la familia.

La pastoral penitenciaria de la diócesis de San Pedro Sula, sigue trabajando ahora desde el Centro de Reinserción Social Nueva Vida Nuevas Oportunidades. La coordinadora Zobeida Mendoza nos cuenta la labor de esta pastoral en la diócesis.

Buen Amigo. ¿Sigue trabajando la pastoral penitenciaria en la diócesis de San Pedro Sula?

Zobeida Mendoza: Si, la pastoral penitenciaria de la diócesis de San Pedro Sula sigue trabajando ahora apoyando a los ex privados de libertad en el Centro de Reinserción Social “Nueva Vida nuevas oportunidades” con los diferentes  programas, para las mujeres hay talleres de costura, se además se acaba de iniciar un nuevo proyecto que es la venta de alimentos, como ser almuerzos, y meriendas, por pedidos, además ellas están siendo capacitadas por una escuela de gastronomía. Para los varones se ofrecen talleres de carpintería, soldadura y manualidades.

La pastoral está enfocada en el campo de la prevención, también un grupo de compañeros visitan los centros penales para brindar capacitaciones sobre VIH, enfermedades de transmisión sexual, además se imparten charlas de autoestima y perdón para encaminarlos a un cambio.

BA: ¿Cómo nació el centro de reinserción social?

ZM: Fue inaugurado el 26 de septiembre del 2018 con el apoyo de monseñor Ángel Garachana en un terreno donado por el obispado. El Centro de Reinserción que está ubicado en el barrio las Acacias 11-12 calle, 2 avenida A, casa #37. Se ofrece a los ex privados de libertad la oportunidad de aprender un oficio e iniciar una nueva vida al salir de los centros penales. También reciben acompañamiento espiritual y psicológico para enfocarlos en su proyecto de vida en libertad y terapia ocupacional. Pero lo más importante es que con su esfuerzo y empeño ellos tienen la oportunidad de ganar dinero que les va servir en su casa.

BA: ¿Qué actividades realizaron en la fiesta de la Virgen de la Merced patrona de los privados de libertad?

ZM: El martes 24 de septiembre se celebró el día del Nuestra Señora de la Merced, como pastoral penitenciaria visitamos  el centro penal de Ilama Santa Bárbara, llevamos un mensaje de fe y esperanza a los privados de libertad que esperan siempre  esa visita. Es grato entrar a los módulos y ver la alegría con la que ellos reciben a la pastoral.

BA: ¿En qué centros penales están brindando apoyo?

ZM: Esta pastoral está brindado acompañamiento en los centros penales de El Progreso, Puerto Cortés y Tela porque son las personas que luego van a llegar al Centro de Reinserción Social que les ofrece la oportunidad de aprender en los diferentes talleres que se imparten.

La pastoral penitenciaria está trabajando en conjunto a nivel nacional. Ayudamos a la familia a investigar cómo va el caso de su pariente, haciéndole menos complicado el proceso de los privados de libertad. Trabajamos para mejorar la calidad de vida de los privados de libertad.

El padre Natael Perdomo se despidió de la parroquia Nuestra Señora de Suyapa del sector López Arellano, pues el Obispo Ángel Garachana lo envía a España para realizar estudios sobre Evangelización y Catequesis en la universidad Eclesiástica de San Dámaso en Madrid España. El padre Natael nos cuenta la experiencia de su servicio en la Diócesis de San Pedro Sula.

Buen Amigo: ¿En qué parroquias ha servido en la Diócesis de San Pedro Sula?

Padre Natael Perdomo: Egrese del seminario mayor Nuestra Señora de Suyapa en el 2009, en el año 2010 fui enviado a la parroquia San Antonio de Padua, de San Antonio de Cortés, donde trabaje como seminarista durante un año, al inicio del 2011 el obispo me envía a La Ceiba, a la parroquia San Isidro, que en ese tiempo pertenecía a nuestra diócesis. Recibí la ordenación diaconal, el 19 de febrero del 2011 y el 1 de octubre recibí la ordenación sacerdotal, estuve como Diácono y como sacerdote 4 meses más en La Ceiba. A inicios del 2012 fue creada la diócesis La Ceiba y me trasladan a la diócesis que he pertenecido siempre la de San Pedro Sula. Me delegaron  a trabajar en el Seminario Menor Santiago Apóstol como rector y en octubre del 2013 el padre Javier regreso de sus estudios y él fue nombrado como rector.

BA: ¿Cuáles han sido sus últimos nombramientos?

PNP: Fui nombrado párroco de la parroquia Nuestra Señora de Suyapa de colonia López Arellano, también me nombraron Responsable de Pastoral de Catequesis diocesana y otros servicios, me dieron el nombramiento de Decano de la Zona Medalla Milagrosa. Unas de las experiencia bonitas es haber servido como director espiritual en el seminario menor, y apoyando en el Buen Samaritano, estoy agradecido con el Señor y con mi obispo monseñor Ángel Garachana por depositar su confianza en mi persona.

BA: ¿Qué estudios realizará en España?

PNP: Mis estudios consisten en una licenciatura en Evangelización y Catequesis en la Universidad Eclesiástica San Dámaso en Madrid, España.

BA: ¿Su mensaje de despedida al acercarse su viaje?

PNP: Estoy muy agradecido con monseñor Ángel Garachana por darme la oportunidad de realizar estos estudios, agradezco a todos mis hermanos sacerdotes del presbiterio, a todos mis hermanos y hermanas de la pastoral de catequesis, a la parroquia Nuestra Señora de Suyapa que ha sido donde he estado casi 6 años, agradecido con Dios y con toda esta Iglesia Diocesana de San Pedro Sula, a la que amo tanto y llevo en mi corazón, deseo volver pronto para que el Señor me permita seguir sirviendo a mi Iglesia diocesana.

“La puerta quedo entre abierta y me cole”, esas son las palabras de nuestra misionera laica Gloria Sáenz, una española que con mucha alegría, sirve en la misión, en la diócesis de San Pedro Sula, Honduras. En el mes de las misiones conocemos sus vivencias.

Buen Amigo: ¿Cómo era su vida antes de ser misionera?

Gloria Sáenz: Nací y crecí en un hogar católico y desde los cuatro años estuve en colegio de religiosas, hice mi primera comunión y ya nunca salí de la iglesia, siempre estuve en grupos. Los primeros años en una parroquia diocesana y ya con 13 años pasé a una parroquia claretiana.

BA: ¿Cómo recibe este llamado?

GS: Mi llamado fue a los 18 años, entré a misa un domingo y algo pasó. Nunca antes me había planteado la posibilidad de ser misionera pero en esa eucaristía lo tuve claro. Mi vida antes de ese momento fue y siguió siendo igual, tal vez lo único que cambió fue que entré a formar parte del grupo de jóvenes de la delegación de misiones para prepararme e ir un día a la misión, y cómo comencé a vivir mis veranos pues me iba de campo de trabajo para conseguir fondos para la gente que ayudaba en la misión.

BA: ¿Cómo inicia su llamado a ser misionera laica?

GS: Cuando sentí el llamado, lo hablé con mi mamá y también con el claretiano responsable de los jóvenes en ese momento. Los dos coincidieron en que era muy joven y primero tenía que estudiar una carrera. Ya en el año 1999, y tras ocho años de haber sentido el llamado, comencé a buscar la manera y el lugar donde poder responder. Y no fue fácil porque puerta que tocaba no se abría... así hasta siete, la séptima fue Monseñor Ángel Garachana. Los claretianos de mi parroquia le hablaron de mí y se fue hasta allá a conocerme. Poco más de media hora de estar con él, para decirme que no me recomendaba venir a Honduras porque era mujer, muy joven y además iba a ir sola, pero no me dijo que no así que la puerta quedó entreabierta y me colé.

BA: ¿Cuántos años lleva misionando en Honduras?

G.S: Llevo doce años viviendo en Honduras (ocho en la Rivera Hernández y cuatro en Barandillas) dependo de dos obispos: el de mi diócesis de España y de Monseñor Ángel. En este momento no hay posibilidades de que el obispo de allá me diga de ir a otro país, así que mientras monseñor Ángel continúe y el siguiente no me eche, yo continuaría en Honduras.

BA: ¿En qué  áreas de la diócesis se ha desempeñado?

GS: He colaborado en la pastoral educativa, en la pastoral vocacional, ahora estoy más centrada en el acompañamiento personalizado psico-espiritual de jóvenes y adultos en la parroquia "Guadalupe" en el colegio "María Auxiliadora" Ejercicios Espirituales de San Ignacio impartiendo talleres de espiritualidad donde me llamen.

BA: ¿Si algún grupo necesita de su colaboración donde podemos contactarla?

GS: Mi correo por si alguien puede necesitar ayuda es: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. También pueden consultar el blog en el que de vez en cuando subo algo de las cosas que Escribo: vuelaysefeliz.blogspot.com     

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-Gloria Sáenz ha ofrecido su servicio misionero en San Pedro Sula, por 8 años estuvo sirviendo en la Rivera Hernández y 4 en Barandillas.

 

 

 

La parroquia Nuestra Señora del Carmen de Cofradía, comunidad de Santa Marta en el Merendón tiene catequistas que han dado mucho al servicio de Dios. Doña Olga Marina Estévez celebra 50 años de ser catequista. Nació en 1964 y hoy a sus 65 años de edad nos cuenta su experiencia en este servicio.

Buen Amigo: ¿Cómo descubrió la vocación para ser catequista?

Olga Marina Estévez: Desde pequeña me gusto la Iglesia, a los 8 años ya podía rezar el Santo Rosario e hice mi primera comunión a los  12 años. Después inicie con la catequesis en la Iglesia donde me ponía con los niños a enseñarles la catequesis, yo vivía en la aldea de Santa Teresa y al llegar a Santa Marta fui a dar catequesis porque  vi la necesidad, en ese entonces se usaba el catecismos que daban los sacerdotes. Esta catequesis no fue estéril porque ha habido frutos.

BA: ¿Porque la catequesis que usted impartió no fue estéril?

OME: No fue estéril porque  tuvimos frutos,  fui preparando niños, de allí salieron dos sacerdotes, el padre Jorge Mejía Reyes a quien yo tomaba de las manos para que se persignara, el padre Luis Estévez, mi hijo, él siempre ha dicho que el no tuvo otra catequista más que su mamá, el padre Olvin Girón Mejía, aquí lo vimos crecer, pero hoy está en EE.UU. También hay delegados como mis hijos Wilmer, Marlen y Patricia Estévez. Mis hijas también son catequistas, a mis nietos les sigo dando catequesis,  dos de  mis primeros nietos  Jeison Guerra Estévez y Bryan Guerra Estévez  están en el Seminario Mayor de Nuestra Señora de Suyapa en Tegucigalpa, preparándose para ser  sacerdotes, ellos son hijos de Patricia y Eusebio, delegados de nuestra comunidad.

BA: ¿Cuantos años cumple como catequista?

OME: Hace 50 años inicie este servicio en la catequesis, también hace cinco años me nombraron ministra Extraordinaria de la Comunión. Tengo 10 hijos, 28 nietos. Soy catequista en mi familia y les he infundido los principios cristianos, ya que mi esposo también fue delegado de la palabra de Dios y hoy ya está en el cielo. Es muy  importante que los padres iniciemos  la educación espiritual.

BA: ¿Qué sintió cuando su hijo le dijo voy para el seminario?

OME: Cuando estaba embarazada de Luisito como le decimos en la familia, yo siempre servía a Dios y caminaba en esas montañas con él en mi vientre, cuando el vino al mundo a los 22 días volví a la Iglesia y le pedí al Señor que cuidara a mi hijo y que cuando el fuera grande siempre le sirviera, cuando me dijo que quería ser sacerdote me quede helada y recordé la petición que yo le hice al Señor,  y le dije “lo que le dará el Señor nunca se lo voy a dar yo”. Ahora el padre Luis es un ejemplo en la familia.

 

María Paz Molina Zurita, nació en España, es misionera laica diocesana, ofreciendo su servicio en la diócesis de San Pedro Sula. Es la asesora diocesana de la Catequesis de Adultos y la coordinadora de  la Escuela Diocesana de Formación Integral de Catequistas (EDIFICA).Conozcamos más de ella.

Buen Amigo: ¿Cuéntenos como inicia esto de la misión?

María Paz Molina Zurita: Mi primer llamado fue cuando sentí que quería ser parte de la congregación religiosa en la que había estudiado en primaria y secundaria, y a los 18 años entré en el noviciado de las religiosas de la Compañía de Santa Teresa de Jesús, antes de hacer los votos temporales, me tuve que retirar porque a mi formadora le pareció que, de momento, ese no era el camino que Dios quería para mí. Comencé a estudiar en un colegio de los padres jesuitas en la ciudad de Logroño. Complementé los estudios de Bachillerato en letras puras (latín y griego) que había realizado, formándome en una carrera técnica, como "Técnico especializado en administración". A la vez también colaboraba como catequista de niños de post-comunión y preparando jóvenes para terminar su proceso de Iniciación Cristiana con el sacramento de la Confirmación, en la parroquia San Ignacio de Loyola y era miembro del coro parroquial y secretaria del Consejo de Pastoral.

BA: ¿Cuando recibe este llamado de ser misionera laica?

MPM: Comencé a pensar que tal vez Dios me quería más disponible para su servicio y ayudada de mi director espiritual fui poniendo atención a lo que el Espíritu Santo me iba moviendo por dentro. Una noche, en la que meditaba el texto del encuentro de Jesús con el joven rico, sentí un impulso grande a ponerme de rodillas y entre lágrimas decirle al Señor "Si no lo hago ahora ¿a qué espero para entregarme del todo a ti?" (En ese momento tenía 26 años). A partir de ese día sentía en mi corazón un impulso grande a servir al Señor como misionera, pero no en una comunidad religiosa, sino como una bautizada más que se ofrece al servicio de la Misión de Cristo.

BA: ¿Cómo llega a Honduras?

MPM: El 26 de enero de 1992 mi parroquia de San Ignacio de Loyola me hizo la celebración del envío como misionera laica a Honduras, a la parroquia de Las Mercedes en El Progreso, Yoro. Partí por primera vez en mi vida en avión, sola pero sabiéndome en las manos del Señor. Tenía una sensación extraña dentro de mí como si me fuera a tirar sin paracaídas, lloré mucho en el viaje porque en mi mente me iba despidiendo de mis padres, mi familia, amigos, una parroquia en la que había vivido muy bonitos recuerdos. El párroco antes de irme me dijo "vas por un periodo de 6 meses pero si ves que no es lo tuyo regresa cuando quieras". Regresé al año y medio y con deseo de seguir sirviendo en esta Honduras que ha formado parte de mi corazón, mi oración, mi trabajo y cariño desde entonces.

BA: ¿Actualmente cuál es su servicio?

MPM: A partir del año 2016 Mons. Ángel Garachana me acogió en esta diócesis encomendándome tres tareas: ser la asesora diocesana de la Catequesis de Adultos, formar parte del "grupo Fabro" de acompañantes espirituales que ayudan a otras personas a hacer la experiencia de los Ejercicios Espirituales de S. Ignacio en la Vida Ordinaria en el CCSP y atender la Oficina Diocesana de Catequesis los días lunes, jueves y viernes de 8:30 a.m. a 12:00 m. y de 2:00 a 5:00 p.m.