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La curia de Nuestra Señora de Guadalupe renueva sus votos cada año con la fiesta del Acies que en esta ocasión se realizó en el Centro Mariano del Zapotal. Juan Manuel Santos Rodríguez, de la parroquia San Antonio de Padua  de esta ciudad, es miembro de la Legión de María desde hace 31 años y parte de la organización de esta gran fiesta de la Legión de María.

Buen Amigo: ¿Cuándo fue fundada la Legión de María?

Juan Manuel Santos: La Legión de María fue fundada el 07 de septiembre de 1921 en Dublín Irlanda.

BA: ¿Cuando llega la Legión de María a San Pedro Sula?

JMS: A nuestro país llega a  la Arquidiócesis de Tegucigalpa por unas hermanas de Nicaragua el 13 de mayo de 1956 ese mismo año fue fundada en nuestra diócesis de San Pedro Sula.

BA: ¿Quiénes pueden pertenecer a la Legión de María?

JMS: Pueden pertenecer todo el católico seglar o consagrado que desee trabajar por el reino de Dios en obediencia y comunión con la Iglesia.

BA: ¿Qué es el Acies?

JMS: Acies es una palabra latina que significa ejército en orden de batalla. Al hablar de ejército nos referimos a armas espirituales la oración y el apostolado seglar. La fiesta del Acies se realiza alrededor de la fiesta de La Anunciación a María 25 de marzo. En esta fiesta se renuevan las promesas a la Virgen.

BA: ¿Cómo se llevó a cabo la renovación de promesas este año?

JMS: Se inició con el Santo Rosario, participaron más de 266 personas de las diferentes curias, se realizó un acto especial, todas las curias pasaron con su estandarte a renovar sus promesas con las palabras “Soy todo tuyo, Reina mía, Madre mía y cuanto tengo tuyo es, te consagro mis ojos, labios, pasos, manos, y nuestros corazones, amen”. La eucaristía fue presidida por Monseñor Ángel Garachana, quien en su homilía hablo sobre la importancia de la misa para el cristiano y recordó que los discípulos se reunían para partir el pan, que Jesús se puso en medio y nos recordaba que allí estaba Él en cada eucaristía.

Jesús nos dejó cuatro regalos para recordar: Llenaos de alegría, segundo regalo, la paz; tercer regalo, sopló sobre ellos y les dijo reciban el Espíritu Santo y cuarto regalo, la misión, como el padre me ha enviado a mí así los envía a nosotros  y como legionarios nos alegramos de nuestra fiesta.

La joven Isabel Pérez tiene 24 años, a su corta edad es mamá de dos niñas, anteriormente tuvo un aborto de dos varones. Su testimonio puede servir de mucho en este tiempo. Ella nos cuenta parte de su vida.

Buen Amigo: ¿Cómo ha sido su vida?

Isabel Pérez: Nací y crecí al lado de mis abuelos, mi madre trabajaba para que no me faltará nada, pero mi niñez no fue como la de los demás niños, carecía de amor maternal y paternal. Estudie hasta segundo curso de ciclo, por problemas económicos no pude continuar estudiando. Después murió mi abuelo, la persona que me crio hasta la edad de doce años, él era como mi verdadero padre y su muerte me cambio la vida por completo. Al poco tiempo empezaron los pleitos familiares con mis tíos que siempre me demostraba desprecio, me corrieron de la casa pues ya no estaba mi abuelo para defenderme.

BA: ¿Cuando llega el matrimonio a su vida?

IP: Llega a mi vida cuando pasaba por momentos difíciles de maltrato familiar. Conocí a mi esposo y decidí unirme a él sabiendo que estaba enfermo del hígado, ya casada me embarace y obtuve una severa infección vaginal, al ir al hospital me dieron la noticia de que yo tenía VIH/SIDA, es en ese momento que me entero que mi esposo me la transmitió, la tenía antes de vivir juntos. Tuve que contarle a mi madre lo que me estaba pasando con mi pareja, ella me miró y se puso a llorar, ella me acogió en su casa con mis dos hijas aun teniendo ella que atender a mi hermana que padece de hidrocefalia. Mi esposo no vela por sus hijas ni me ayuda porque se volvió alcohólico.

BA: ¿Está en tratamiento?

IP: Si, sigo mi tratamiento en el hospital Mario Catarino Rivas, con mis retrovirales desde mis embarazos y por eso mis hijas salieron sanas de esa enfermedad, lucho a diario, mantengo a mis hijas con mi esfuerzo, trabajo en lo que me salga porque nadie me da nada fijo desde hace un año, pues mi enfermedad se me nota por mi color y mi bajo peso. Quiero decirles a las personas que tengan VIH que debemos reconocer y aceptar que padecemos esta enfermedad, asistir a las consultas, tomar los medicamentos, y sobre todo aprovechar la ayuda psicológica para poder sobrellevar la enfermedad y seguir con vida. Yo tengo una razón, para querer vivir, mis hijas y mi madre a quien le falle, y le pido perdón.

BA: ¿Un consejo para las jóvenes?

IP: Que se fijen con quien van a unir sus vidas, que no tomen decisiones equivocadas ni a la ligera porque a veces por salir de un problema entramos a otro peor, como me paso a mí, que con el primero que se puso en mi camino me fui no me case como Dios manda. No seguí consejos de nadie ni escuche razones, ahora pienso que si me hubiera casado me hubiera dado cuenta de la enfermedad de mi pareja pues uno se hace exámenes y él no me hubiera engañado y mi vida hoy sería diferente. Jóvenes piensen bien las cosas antes de tomar decisiones, prepárense, estudien si tienen la oportunidad y valoren a sus padres.