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Jue, Nov

21 conferencia de la ONU sobre el cambio climático

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“La crisis ecológica nos llama a una profunda conversión espiritual: los cristianos están llamados a una conversión ecológica, que implica dejar brotar todas las consecuencias de su encuentro con Jesucristo en las relaciones con el mundo que los rodea. De hecho, vivir la vocación de ser protectores de la obra de Dios es parte esencial de una existencia virtuosa, no consiste en algo opcional ni en un aspecto secundario de la experiencia cristiana” (Cfr. Laudato Sí, 216-217)

Durante 20 años consecutivos los gobiernos y representantes de todo el mundo se han reunido para llegar a acuerdos sobre el cambio climático. Hasta ahora los pactos se han quedado en declaraciones y buenas intenciones, pero la crisis ecológica es tan grave, que se necesitan convenios que obliguen a todos los países del mundo a trabajar conjuntamente para detener el calentamiento global que está deteriorando el clima y la biodiversidad del planeta.

Esos acuerdos tendrán que establecer caminos sostenibles para el desarrollo, la protección del planeta y determinar el financiamiento para ayudar a los países en desarrollo más afectados por el cambio climático. En esta ocasión Cáritas se unirá a las marchas que se realizarán en todo el mundo, para hacer público el compromiso de custodiar, cuidar a la Madre tierra nuestra casa común de una manera integral, como señala el Papa Francisco: “El medio ambiente es un bien colectivo, patrimonio de toda la humanidad y responsabilidad de todos” (Laudato Sí, 95).

El 26 de noviembre, la Iglesia Católica hizo un llamamiento a quienes negociarán en París pidiendo que establezcan acuerdos para aliviar la crisis del sistema de manera justa, legalmente vinculante y que sean motor de un verdadero cambio transformador. Para ello propone la adopción de diez compromisos:

1. Analizar no solo aspectos técnicos del cambio climático sino también el daño que se hace a las personas más pobres y a la naturaleza de manera permanente. No debemos olvidar que la degradación humana y social son consecuencias de un medio ambiente deteriorado.

2. Tomar conciencia que el clima y la atmósfera son bienes globales comunes, pertenecen a toda la humanidad y nadie se puede hacer dueño de ellos.

3. Que todos los países establezcan al acuerdo de cambiar el actual modelo de desarrollo depredador por uno que reconozca la necesidad de vivir en armonía con la naturaleza y de garantice el ejercicio de los derechos humanos de todos, incluyendo los de los pueblos indígenas, las mujeres, los jóvenes y los trabajadores.

4. Proteger a las comunidades más dañadas por los efectos del cambio climático, especialmente las que viven en las islas del Pacífico y las regiones costeras controlando el aumento de la temperatura global.

5. Explorar nuevos modelos de desarrollo y estilos de vida que sean compatibles con el clima, combatan la desigualdad y saquen a los pobres de la miseria. Eliminar de forma gradual las emisiones de combustibles fósiles y proporcionar un acceso a la energía renovable que sea asequible, fiable y seguro para todos.

6. Garantizar el acceso de todos al agua y a la tierra y propiciar el establecimiento de sistemas alimenticios adaptables y sostenibles que prioricen el bienestar de las personas y no los beneficios personales o nacionales.

7. Garantizar la inclusión y la participación en las decisiones políticas de los más pobres y vulnerables, es decir, aquellos sobre los que repercuten mayoritariamente las decisiones tomadas por los grandes del mundo.

8. Garantizar que los acuerdos adoptados lleven un proceso de adaptación que responda de forma adecuada a las necesidades inmediatas de las comunidades más afectadas y refuerce las soluciones locales.

9. Reconocer que las necesidades de adaptación están supeditadas al éxito de las medidas de mitigación adoptadas. Los responsables del cambio climático tienen la obligación de ayudar a los más vulnerables en la adaptación y la gestión de las pérdidas y daños y compartir la tecnología y los conocimientos necesarios.

10. Establecer hojas de ruta claras para que los países que tienen mayor responsabilidad en la crisis ecológica mundial adquieran y cumplan con compromisos financieros adicionales que posibiliten los recursos económicos necesarios y suficientes para cubrir las necesidades de mitigación y adaptación al cambio climático.

Reflexión comunitaria:

• ¿Qué prácticas y costumbres tenemos en la familia y en la comunidad que van en contra de la tierra?

• ¿Qué consecuencias estamos sufriendo por la degradación de la naturaleza?

• ¿A qué nos comprometemos para cuidar el medio ambiente en nuestra comunidad?

Pastoral Social / Cáritas de Honduras

No. 130 / Año 13 /30 de Noviembre de 2015

Tegucigalpa, Honduras