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Sáb, Nov

En 1983 el padre Antonio Quetglas, al ver las necesidades que pasaban los infantes en San Pedro Sula, inició un comedor para niños desamparados. Con el transcurso de los años ese proyecto creció hasta convertirse en lo que hoy conocemos como la Casa del Niño.
Más de 1,200 niños entre las edades de 6 a 13, que son remitidos por la Dirección Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia (DINAF) han sido beneficiados por este programa desde hace 35 años, en donde se les brindan compañía, educación y formación espiritual.
La coordinadora del centro y educadora especial, Lic. Nora Urrutia comentó que son varias las personas que trabajan directamente con los pequeños, entre ellas; una educadora especial, una psicóloga, médicos, todo un equipo humano dispuesto para la recuperación y la re-inserción de estos hermanitos más pequeños. Esto con el fin de brindarles apoyo y acompañarles en el proceso psicológico para luego integrarlos a la escuela Centro Vicentino Padre Antonio Quetglas.
Cabe recalcar que los niños también son educados como en cualquier hogar familiar, tienen deberes, momentos de recreación y espirituales. También asisten a la catequesis y van a misa en la iglesia de la comunidad “San Vicente de Paúl.
Son varias las organizaciones y empresas privadas que apoyan el centro. Necesita de mucha ayuda tanto de manos voluntarias, como económica para poderles ofrecer la mejor calidad de vida a nuestros pequeños, expresó Deborah Kontorovsky, recaudadora de fondos de la Fundación Obras Sociales Vicentinas, OSOVI.
“Necesitamos de la colaboración económica de personas con corazones generosos para poder brindarles a los niños todo lo que ellos requieren para ser niños felices y poder algún día ser personas que aporten positivamente a nuestra sociedad hondureña” dijo Deborah.
Una vez ellos terminan su proceso en la Casa del NIño son trasladados a la Casa del Joven, otro hogar que forma parte de OSOVI.
Historia de OSOVI
OSOVI, es organización no gubernamental con una filosofía cimentada en el carisma de San Vicente de Paúl. Fue creada por el padre Antonio Quetglas Darder de la Congregación de la Misión o Padres Paules, con el propósito de mejorar las condiciones de vida de los hermanos más necesitados, a través de los diferentes programas de asistencia y promoción social, dirigidos a niños y jóvenes vulnerados en sus derechos, ancianos, enfermos alcohólicos, enfermos terminales y de VIH/SIDA.

Alrededor de 40 jóvenes de las cinco comunidades de la parroquia Sagrado Corazón de Jesús asistieron al primer encuentro de jóvenes realizado el pasado 28 de enero.
Actualmente la coordinación parroquial está a cargo de Fernando García, Elisa Argueta, Elder Vigíl y el asesor padre Matías García.
Fernando García comentó que el tema fue enfocado en el plan de trabajo de una pastoral juvenil para que los jóvenes conozcan más y se animen a participar en esta .

Los monaguillos instituidos de la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe participaron en su primera formación el pasado 28 de enero en la comunidad Virgen de Fátima.
El coordinador parroquial de monaguillos, David Chávez manifestó que las formaciones son con el objetivo de mantener a los 65 jóvenes en constante aprendizaje.
La Identidad y la Espiritualidad en los Monaguillos, fue el tema impartido por el seminarista mayor Zaulo Zelaya quien expresó que los jóvenes deben sentirse dichosos de ser escogidos por Dios.

El 9 de septiembre de 1951, nace en la ciudad de San Pedro Sula y específica- mente en el populoso barrio Medina el Hogar de Niñas San José, estando a cargo de la comunidad de Las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl.

Hoy después de casi 67 años esta institución sigue brindando atención integral a las niñas en situaciones de riesgo social como abandono, orfandad, abuso sexual y ambientes familiares de extrema pobreza. Las hermanas, hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl se encargan de darle a las niñas los cuidados necesarios; protección, formación humana, y cristiana pero sobre todo mucho amor en un ambiente familiar.

Actualmente el hogar atiende a 80 niñas, adolescentes y jóvenes de 5 a 18 años, ellas reciben educación primarias y secundaria en el Centro de Educación Básica Pedro Nufio, Instituto San Vicente de Paúl del Barrio Medina e Instituto Debe y Haber.

Sor Thelma Isabel Morán Reyes, encargada del hogar comentó que las niñas son remitidas de las áreas más cercanas de San Pedro Sula, pero algunas son referidas de otros lugares como La Ceiba, Puerto Lempira y Colón.

Durante el tiempo libre las niñas lo dedican a talleres de panadería, corte y confección, bordado, computación, cocina y danza. También tienen espacios de recreación como juegos,sala de televisión, canchas de básquetbol y piscina.

Cabe recalcar que las niñas también tienen un acompañamiento espiritual por parte de la parroquia San José y las siete hermanas de las hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, quienes conviven con ellas. El objetivo de este hogar es crear un ámbito de convivencia y de trabajo digno, respetuo- so y responsable que facilite y garantice una acción educativa integral y de calidad con las niñas.

Historia

En el año 1942, Adrián Carón y Agustina de Carón, viendo las urgentes necesidades de las niñas del barrio Medina, donaron a la comunidad de Las Hijas de la Caridad, representadas por Sor Ana María Medina, en terreno donde funciona el hogar.

Los padres vicentinos recuperan el Centro de Capacitación Jaime Brufau como un lugar preparado y acogedor para retiros, convivencias, campamentos, formaciones… abierto a grupos, asociaciones, movimientos o empresas.
Posee varios salones acondicionados de diferentes capacidades: 2 salones de 40, 80 y 120 personas. Amplio comedor, confortables habitaciones para 52 personas (dobles y camarotes). Servicio de alimentación. Bonitas zonas verdes. Los teléfonos de contacto son los de la Parroquia San Vicente: 2558-4040 y 2558-4041.

 “Soy catequista en seguimiento activo de Jesús” fue el tema del retiro de iniciación de los catequistas de la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe de San Pedro Sula que se realizó el pasado 21 de enero.

La coordinadora parroquial de catequesis, Xiomara Reyes,  comento que se realizó con la finalidad de tener ese  encuentro nuevamente con Jesús: “Cada año es un renovar en nuestra vida”.

María Paz, asesora de la catequesis de adultos a nivel diocesano y la encargada de impartir el tema, manifestó que este tipo de retiros es para recordar al catequista que debe estar  constantemente activo al servicio de todos.

“No solo al servicio de lo que sea propio de la pastoral sino también de otras cosas que se ocupen en la comunidad y en la parroquia” expresó María Paz.

Para finalizar la jornada los 86 catequistas asistieron a la misa de envió presidida por el párroco Luis Alfonso Amador.

Enero es un mes en el que las pastorales de nuestras parroquias arrancan motores, como es el caso de las catequesis. Ya se están reuniendo los equipos de catequistas para planificar, coordinarse, acompañar grupos … y formarse. De manera que, al llegar el comienzo de las clases, en el colegio o la escuela, puedan comenzar también las catequesis en las parroquias. Nos acercamos a las jornadas intensivas de formación para catequistas que la parroquia San Vicente tiene durante dos semanas. Edgardo Fuentes, el jo- ven coordinador de catequesis, expresa que esta primera semana está destinada a los que aspiran a ser catequistas: llamado, misión y perfil del catequista, metodología, pedagogía, estructura diocesana y zonal. La segunda semana estará destinada a los catequistas veteranos, donde se impartirán temas variados como: auxilios psicopedagógicos, lineamientos, Laudato Si,...

Los catequistas han estado invitando a través de cartas, dirigidas a comunidades y movimientos, a implicarse en la labor de la transmisión de la fe. Se han presentado en esta primera semana un buen número de nuevos aspirantes a catequistas deseosos de trabajar duro por el Evangelio. Entre ellas, la joven Claudia Mercedes David Cruz, expresa que quiere ser catequista por “el gozo de servir. Yo daba tutorías en el Seminario Menor y, a partir de ahí, descubrí la alegría de dar clases y enseñarle a los más pequeños. Andaba buscando comprometerme, pero hasta ahora no había podido por el trabajo”.

Impartieron los diversos temas los catequistas veteranos, educadores, psicólogos, sacerdotes... Leonel Antonio David Cruz, otro de los participantes, nos cuenta cómo está viviendo estas jornadas de formación: “No me lo esperaba,han sido formaciones muy vivenciales,muy personales y me llama mucho la atención cómo lo viven los catequistas veteranos. Me pica.”

Aún queda una semana de formación para catequistas. No es necesario ser de la Parroquia San Vicente para participar. Desde el próximo lunes al viernes, de 7a 8 de la noche en el salón 1 de la San Vicente.

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