17
Sáb, Nov

Exhortación pastoral de la asamblea plenaria de la Conferencia Episcopal de Honduras

Typography
  • Smaller Small Medium Big Bigger
  • Default Helvetica Segoe Georgia Times

<<Esto dice el Señor: conviértanse a mí de todo corazón>> (Jl 2, 12)

Con el Miércoles de Ceniza hemos iniciado el camino de la Cuaresma.  Un camino que nos permitirá descubrir con mayor profundidad el don de la MISERICORDIA.  Este DON de Dios nos exige CONVERSIÓN tanto para ser dignos de recibirlo como para ser capaces de darlo.  Por eso, el Papa Francisco concluye el Mensaje que ha dirigido a todos los fieles con motivo de la Cuaresma con las siguientes palabras:

“No perdamos este Tiempo de Cuaresma favorable para la conversión.  Lo pedimos por la intercesión materna de la Virgen María, que fue la primera que, frente a la grandeza de la misericordia divina que recibió gratuitamente, confesó su propia pequeñez (cf. Lc 1, 48) reconociéndose como la humilde esclava del Señor (cf. Lc 1, 38)”.

La referencia a la Virgen María con que el Papa concluye su Mensaje, queremos que sea el principio de esta Exhortación que los Obispos de Honduras dirigimos con afecto paternal a todos los fieles.  Porque María, la Madre del Señor, ha sido la primera en recibir la Misericordia del Padre y se convierte para nosotros en modelo de la humildad que necesitamos para ser “MISERICORDIOSOS COMO EL PADRE”.   Durante las recientes celebraciones de la Fiesta de Nuestra Señora de Suyapa, hemos comprobado cómo ella anima la virtud de la humildad en quienes la aman y veneran.  Y también hemos sido testigos de cómo, desde “su pequeñez”, María inspira la generosidad de quienes ofrecen diversos y abnegados servicios a los peregrinos que la visitan.  Para todos ellos vaya nuestro más sincero agradecimiento.

La CONVERSIÓN que este tiempo de Cuaresma viene a favorecer, consiste en un “auténtico giro” de toda nuestra vida, orientándola de cara a la voluntad de Dios.  Y la voluntad de Dios es siempre “lo bueno”, porque toda bondad brota de Dios que es Amor misericordioso.  Por eso, la conversión sólo es auténtica cuando “lo bueno” lo deseo y lo busco no sólo para mí, sino también para mi prójimo, porque ese es el mandamiento del Señor.

Un ejemplo de ello serán las actitudes con que enfrentemos la amenaza de la enfermedad del “zika” y sus consecuencias. Quien sólo piense en protegerse él y su familia sin trabajar por toda la comunidad, peca de indiferencia, que, como afirmó Su Eminencia, el Arzobispo de Tegucigalpa, ante esta emergencia nacional, es el pecado más grave.

Pedimos al Señor y a nuestra Madre la Virgen, por Honduras.  Necesitamos una verdadera conversión hacia los valores cristianos, culturales y patrióticos que sustentan las raíces de una sociedad que quiere ser democrática.  Necesitamos que la clase política dé un “auténtico giro” de cara a la democracia participativa y comunitaria basada en los principios éticos que le dan su razón de ser.  Honduras necesita que la sociedad civil y los partidos políticos produzcan ciudadanos capaces de trabajar por el Bien Común, que preparen futuros Diputados,Magistrados y Funcionarios capaces de defender los intereses del pueblo al que representan antes que estar sometidos al partido al que pertenecen.  A los tres poderes del Estado que con tanta frecuencia decepcionan al pueblo que ha depositado en ellos sus esperanzas, les pedimos que mediten las palabras del Señor Jesús dirigidas a las autoridades del antiguo Israel que caían en los mismos errores que vemos en la actualidad:

<<Ustedes pagan el diezmo de todo sin olvidar la menta, el anís y el comino, y, en cambio, no cumplen lo más importante de la Ley: la justicia, la misericordia y la lealtad.  Estas son las cosas que deberían observar sin descuidar lasotras>> (Mt 23, 23).

La LEALTAD nos exige a todos convertir nuestras actitudes y acciones a la Ley.  La persona “leal” es la persona “legal” en todo lo que hace.  Porque la Ley máxima que dirige su vida es la que Dios pone en su conciencia.  Rechazar la corrupción es un signo de lealtad.  No sólo la que se da en las altas esferas del poder, sino esa corrupción que camina en el ámbito familiar, que se cuela en ámbito laboral, en el religioso, entre vecinos e incluso, y para colmo, en el ámbito deportivo.

La JUSTICIA sola no basta para transformar la sociedad.  Sin opción por la MISERICORDIA, la justicia no es capaz de romper el círculo de la violencia ni el de la venganza.   La conversión a la misericordia nos convence de la necesidad de la JUSTICIA SOCIAL que es la que sí puede cambiar la sociedad en la medida en que es capaz de legislar no para unos pocos sino para todo el pueblo.

<<Porque nosotros esperamos según la promesa de Dios cielos nuevos y tierra nueva, un mundo en que reinará la justicia>> (2 Pe 3, 13).

Caminemos, pues, con los ojos bien abiertos, dispuestos a descubrir el paso del Señor que nos invita a dar ese “auténtico giro” que es la conversión.  Pero atentos también a todo aquello que debe cambiar y mejorar en Honduras.  Atentos al sistema educativo, al sistema de salud, a la seguridad ciudadana, a la revisión salarial, a la canasta básica, a los bosques masacrados, a las fuentes de aguas que se quieren privatizar, a la actuación de nueva Corte Suprema de Justicia, a los planes de desarrollo que promete el Ejecutivo, al accionar de la Corporaciones Municipales, a la depuración policial, y a tantos y tantos temas que son vitales para que mejore Honduras.

Caminemos la Cuaresma queriendo que nuestra conversión nos lleve a vivir mejor,desdela LEALTAD, el don de la MISERICORDIA que nos hace servidores de la JUSTICIA.

Al invitarnos a vivir el Año Jubilar de la Misericordia, el Papa Francisco afirma: <<No será inútil en este contexto recordar la relación existente entre justicia y misericordia. No son dos momentos contrastantes entre sí, sino un solo momento que se desarrolla progresivamente hasta alcanzar su ápice en la plenitud del amor >>.

Comayagüela, M.D.C., 17 de febrero de 2016.