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Dom, Sep

Las mujeres valientes son incontables

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“Una mujer de carácter, ¿dónde hallarla?. Es mucho más preciosa que una perla.¡Las mujeres valientes son incontables, pero tú, a todas has superado!”. (Proverbios 31, 29).

En nuestra Iglesia Católica tenemos mujeres que, desde su niñez, sus padres y abuelos les han dejado un legado de entrega a nuestro Señor Jesucristo y, por consiguiente, a nuestra Iglesia.

Con motivo del Día de la mujer hondureña, que celebraremos el lunes 25 de enero, traemos hoy a estas líneas a Ileana Lourdes Banegas de Rodríguez. Es ministra extraordinaria de la comunión. Pertenece a la comunidad San Pablo, de la parroquia San Pedro Apóstol.

Buen Amigo: Ileana, háblenos de su infancia

Ileana: Nací en el municipio de Trinidad, Santa Bárbara. Soy hija de madre soltera, mis abuelos me separaron de mi madre por situaciones difíciles entre mi padre y mi madre. Desde los cuatro meses hasta los catorce años me criaron mis abuelos.

BA:¿Qué pasó a partir de los 14 años?

Ileana: Mi abuelo, Juan Bautista Banegas, era campesino. Él generaba el alimento en la casa a través de su trabajo en el campo.Mi abuela, Victoria Paz Pineda, siempre nos llamaba para arrodillarnos a realizar las laudes o el santo rosario. Fuimos formados por ellos. Nos ganábamos la vida vendiendo montucas, tamales, pan y creo que el Señor ya me estaba preparando para la vida, porque mi trabajo siempre fueron las ventas. Con ese trabajo formé a mis hijos.

BA: ¿Podríamos decir que ese legado de sus abuelos, al servicio de la Iglesia, lo siguió usted?

Ileana: Sí. Fue una gran riqueza en mi vida. Al venir a San Pedro Sula con 20 años, inicié mi servicio en la catedral, en la Legión de María y los Santos Ángeles. En el transcurso del servicio en la Iglesia, conozco al que ahora es mi esposo, Armando Rodríguez. Fue sacristán de la catedral. Monseñor Jaime Brufau nos casó en 1973. Los dos veníamos con las mismas bases espirituales. Tuvimos 9 hijos, dos ya en el cielo. Siempre ofrecimos nuestros hijos al Señor. Son cinco ingenieros y una licenciada en administración de empresas. Sirvieron como acólitos y cantantes del coro. Como familia servimos en la iglesia.

BA:Como mujer, ¿cómo hacía para cumplir con el trabajo, ser ama de casa y servir en la Iglesia?

Ileana: Sin la ayuda de mi esposo hubiera sido difícil, pero sí se puede. Es posible ser mujer al servicio de la Iglesia y cumplir con los deberes de la casa y el trabajo. Serví por 19 años como coordinadora de la comunidad San Pablo. Al entregar mi cargo, seguí en el servicio como ministra extraordinaria de la comunión, instituida por el padre Saturnino Senis.
Doy gracias a Dios por el don de ser mujer.