Después de 23 años de misionar en Honduras, el padre Mikel Sagastagoitia de la congregación de  San Vicente de Paúl se despide de la feligresía hondureña, antes de partir a su natal España, nos cuenta el significado que ha tenido en su vida su servicio en este país.

Buen Amigo: ¿Cómo nace su vocación?

Padre Mikel Sagastagoitia: Mi vocación nació de un hogar muy católico, soy el cuarto de los hermanos y todos fuimos educados en una formación eclesial, por lo tanto, fue naciendo mi llamado de una manera natural. Luego estudie el proceso de escuela y colegio en institución Educativa Vicentina, después en la universidad y viviendo con los padres fui confirmando mi vocación. Siempre fui acompañado en este proceso tanto por mi familia, maestros vicentinos hasta llegar al sacerdocio.

BA: ¿En qué lugares ha estado como sacerdote?

PMS: Pues tengo que decir que Honduras ha sido la gran escuela para mi ministerio sacerdotal, me ordenaron en el mes de junio de 1996 y ya entonces había solicitado la posibilidad de venir a este país y dos meses después estaba ordenado y  estaba aquí, ya había visitado Honduras en el proceso de formación, en la misión que los padres vicentinos que  tienen en Cortés y Cuyamel. Todo esto me hizo enamorarme del servicio en Honduras y por eso solicite venir recién ordenado.

BA: ¿Algunos servicios desempeñados en la diócesis?

PMS: El apoyo de monseñor Ángel  Garachana en el tiempo de estar aquí, fue muy especial y le agradezco a él y a mis compañeros la confianza que depositaron en mi persona,  recuerdo el inicio en el año 2000 de Radio Luz Cortés y salimos al aire solicitado por el obispo, fue algo especial saber que con la repetidora podríamos cubrir más comunidades, también me nombró para acompañar la pastoral educativa diocesana y fue muy interesante para mi trabajar con niños y jóvenes, con maestros, y nos entendíamos muy bien ya que yo estudie magisterio, también  participe en los momentos fuerte de la campaña infantil, casi 10 años apoyando este proceso de educación a nivel diocesano, luego como Decano en zona II, cuando La Ceiba era parte de nuestra diócesis, ese servicio fue hermoso y otros servicios, todas las pastorales y servicios fueron una escuela para mí, esto me ayudo a crecer en una diócesis organizada y aprender de ella.

BA: ¿Un mensaje final para Honduras?

PMS: Mi recorrido sacerdotal está centrado en Honduras, son 23 años de sacerdocio compartiendo la identidad la variedad y riqueza de nuestro pueblo hondureño, en parroquia Sagrado Corazón de Jesús, compartiendo con la etnia garífuna, con las comunidades y su idiosincrasia intentado incultura el evangelio a su estilo y manera, con los retos que hay en la ciudad de Puertos Cortés, sus problemas laborales de falta de trabajo, los retos del campo y tantas persona sencillas humildes que saben dar su tiempo generosamente a la iglesia, el crecimiento de las áreas urbanas con muchas realidades.

BA ¿Dónde ha sido enviado?

PMS: A España, allí funcionan equipos de misiones populares, como ser la  congregación de la misión de  San Vicente de Paúl, allí se nos solicita para apoyar campañas de evangelización y hoy voy destinado a una comunidad nuestra vicentina, allí trabajaré con el equipo misionero, voy con mucha ilusión, y apoyando en lo que me designen, como vicentino, al clero diocesano y las misiones al estilo de San Vicente de Paúl.