El 17 de septiembre se celebra en Honduras el Día de Maestro, por tal razón el Boletín Informativo El Buen Amigo hace honor a todos los maestros que imparten en pan del saber en nuestro país y especialmente a la maestra de generaciones María Agustina Torres de Salvador .Con una labor educativa de 50 años nos comparte su experiencia de vida.

Buen Amigo: ¿Cómo nace su vocación de maestra?

María Agustina Torres: Creo que mi vocación nació desde el vientre de mi madre, Dios la puso en mi corazón. Desde pequeña jugaba a ser la maestra y me encantaba enseñar aunque sea en juegos, al crecer simplemente este deseo se incrementó hasta que pude lograr mi meta más anhelada, convertirme en maestra de educación primaria en el año de 1962 en el instituto San Vicente de Paúl.

BA: ¿Fue difícil alcanzar este sueño?

MAT: No fue difícil estudiar esta carrera porque en primer lugar amaba el estudio y soñaba con ser maestra entonces el estudio nunca fue un problema para mí, mis padres me apoyaron moralmente en todo tiempo y su amor fue vital para mí ya que económicamente ellos simplemente no podían pero tuve la gran bendición de contar con el apoyo económico de una beca completa departe del obispo monseñor Antonio Capdevilla Q.DE.D.G.

BA: ¿Dónde ejerció su profesión como maestra?

MAT: En 1963 no encontré trabajo en la supervisión departamental, entonces fue mi parroquia por medio el párroco José Barceló que me aviso que había una oportunidad en el colegio de varones San Vicente de Paúl que era propiedad del obispado y que fue fundado por monseñor Juan Sastre en 1924, siendo una de las primeras escuelas en San Pedro Sula, allí labore por 19 años hasta que pasó a mis manos llamándose escuela San Vicente de Paúl ubicada en el barrio medina.

BA: ¿Qué experiencias vivió en esos 50 de brindar educación?

MAT: Muchísimos alumnos pasaron por mis manos durante mis 50 años de vida profesional, por lo cual agradezco a Dios por haberme permitido sembrar en la mente de todos mis alumnos el pan del saber y la enseñanza cristiana con la cual se formamos individuos de bien para la sociedad,  recuerdo a algunos grandes empresarios, sacerdotes, médicos y hombres de bien.

BA: ¿Háblenos un poco de su vida actual?

MAT: Hace años perdí el sentido de la vista, al inicio fue difícil, pero he aceptado vivir de esta manera, hoy todos mis hijos me atienden pues no puedo hacer nada sola y he aprendido a dejarme amar, a hacer lo poco que puedo, algunas veces escucho cuando llegan a mi casa y hacen comentarios como que cansada o cansado me siento y recuerdo que ya ni  eso puedo hacer. Mimi pasatiempo era  leer, escribir, pintar y hoy no puedo pero mientras pude lo disfrute. Hoy mi servicio y misión es pasar en oración haciendo el Santo Rosario tres veces al día. Amo la vida, aunque no pueda ver con mis ojos, pero veo y amo con el corazón, estoy agradecida con mi Señor. Trabaje muchos años en la parroquia San José, fui catequista de adultos y niños, delegada de la Palabra, ministro extraordinario de la comunión, predicadora de la Palabra, estuve al frente del grupo Ríos de Agua Viva y serví en lo que me enviaran mis sacerdotes esto fue una preparación para poder decir hoy a pesar de todo soy feliz.

BA: ¿Un consejo en el día del maestro?

MAT: Aconsejo a los maestros servir sus clases con responsabilidad y amor y que siempre le pidan dirección a Dios que es el Maestro de Maestros.