Bajo el lema “Una juventud que escucha y anuncia para embellecer y renovar la Iglesia” se realizó el primer Congreso de Pastoral Juvenil de la Diócesis de San Pedro Sula, los días 7 y 8 de septiembre en las instalaciones de la escuela Mhotivo.

La coordinadora diocesana de pastoral juvenil, Veyra Castro, dijo que participaron unos 115 jóvenes y representantes de pastorales afines como pastoral familiar, de catequesis, pastoral universitaria etc. Manifestó que  el objetivo fue reunir a los líderes de pastoral juvenil y de los movimientos de las diferentes comunidades, parroquias y zonas de la diócesis para reflexionar y conocer la realidad en la que nuestros jóvenes se encuentran, una realidad que necesita ser escuchada, y que debe ser cambiada por nosotros mismos. Después de escuchar esas diferentes realidades queremos realizar líneas de acción que sean operables para nuestra diócesis.

“En el congreso se abordaron los siguientes temas: El Joven y su Realidad impartido por el licenciado Denis Cabrera, El Joven y la Familia, por Jorge Prado, El Joven y la Sexualidad, por el licenciado Rafael García y El Joven y la Iglesia por el padre Abraham Monjarás”.

El responsable de pastoral juvenil diocesana, padre Luis Amador, manifestó que este congreso le ha dejado mucha satisfacción, primero por la participación de los jóvenes, segundo por su interés y tercero la metodología que se utilizó fue muy inclusiva por los que ellos se sintieron identificados en cada momento. También la presencia del obispo Ángel Garachana y su mensaje en la Eucaristía.

“El padre Luis amador recomendó a los jóvenes recordar este congreso en tres momentos: Primero: Considerar el congreso como un tiempo de gracia de la pastoral juvenil de San Pedro Sula; segundo: Como un momento histórico de nuestra pastoral y tercero: Como una oportunidad de un nuevo pentecostés juvenil para nuestra diócesis.

Monseñor Ángel a los jóvenes:

Jóvenes escuchen a Jesús, escuchen su palabra tal y como la transmite el evangelio para conocerle a él, escuchen el interior de su corazón, en los acontecimientos de la vida, en los compañeros en los pobres. Una juventud que escucha anuncia la Palabra, no puede callar, siente el fuego de anunciarlo. La misión es un desbordamiento de conocer a Jesucristo, que ustedes puedan decir que los mejor que les ha ocurrido en su vida es haber conocido a Jesucristo y el mejor compromiso es anunciarlo, ser misioneros discípulos que escuchan y aprenden del Maestro.