Mons. Ángel Garachana, obispo de esta diócesis, inauguró hace pocos días, el edificio Tepeyac, de la Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, de esta ciudad,  el cual será sede de la Pastoral Social y podrá prestar servicio en varias áreas, pues cuenta con una oficina de asesoría legal, otra dedicada al área de psicología, un laboratorio clínico, un salón grande, destinado a la formación para el Proyecto Divina Misericordia y el área llamada cocineta, que servirá para impartir clases de manualidades, crochet, costura, de repostería y cocina. Todas estas actividades estarán a cargo de personas voluntarias.

El Proyecto Divina Misericordia tiene primordial importancia en esta sede, ya que su finalidad es solidarse con los hermanos que viven en los bordos, a quienes no solamente se les da cada quince días, una bolsa de alimento, sino que también se les imparte formación espiritual y humana.

La primera piedra fue puesta y bendecida por Mons. Ángel Garachana, a finales del año pasado. Era un proyecto, quizás un tanto atrevido, pero con la fe en Dios y la solidaridad de muchas personas e instituciones, se ha llegado a su total construcción.

Para Mons. Ángel, “Esta obra social es fruto del apoyo y animación del párroco y al mismo tiempo, de tantos laicos que se han implicado, haciendo los planos, dirigiendo la obra, llevando contabilidad, haciendo actividades. Esto es lo hermoso, nuestras obras de iglesia, hoy día, son resultado del compromiso de decenas y decenas de laicos, que se sienten iglesia, que hacen iglesia, que son corresponsables en su acción. Un ejemplo de esta corresponsabilidad de muchos laicos, es la obra que estamos inaugurando.”

El Párroco, P. Luis Amador, expresa su satisfacción y su entusiasmo, con estas palabras: “Yo creo que una vez teniendo el edificio, esto será una cosa más grande.  Por ahorita, hay toda una reglamentación hecha por una abogada. Se quiere dejar por escrito, cómo va a funcionar el edificio. En nuestra parroquia, el edificio grande se llama San Juan Diego y ahora esta sede, se llama Tepeyac. Todo  en torno a la espiritualidad guadalupana.”

El Párroco se siente muy agradecido por la ayuda de muchas personas e instituciones que, al ver que el proyecto iba en marcha, quisieron ser parte activa del mismo. Reconoce que el trabajo más arduo, ha sido de la Pastoral Social, tanto a nivel parroquial, como a nivel local. Las comunidades se han organizado para hacer ventas y así recaudar fondos.  

Y en cuanto a la caridad, dice: “No se trata solo de dar, sino de saber dar de forma creativa y ordenada, y ojalá que, como iglesia, nosotros sigamos promoviendo este tipo de proyectos, que todo es para mostrarles el rostro misericordioso del Señor, a aquellos que tienen menos que nosotros.”

Cuando ya el edificio abra sus puertas, se establecerán los horarios y días en que laborarán las diferentes dependencias.

Para Mons. Ángel, esta Parroquia fue su primera misión, en 1972, cuando llegó a Honduras, recién ordenado. “A la Guadalupe la llevo en el corazón, desde sus origines, y siempre le he tenido un afecto  especial y entrañable. La Parroquia ha crecido, tanto en habitantes, como en iglesias, en comunidades, porque de aquel territorio que era una sola parroquia, yo, Obispo, he hecho ya cinco parroquias y si tuviera sacerdotes en este momento, haría otras tres. Y siempre sigue la Parroquia Guadalupe, con su nombre propio.”