La Española Silvia Heredia Martínez es una misionera laica que llegó a Honduras hace 19 años, es la coordinación del programa socioeducativo- Paso a Paso. Trabajamos con menores y familias en situación de riesgo en la Rivera Hernández.

Buen Amigo: ¿Cómo era su vida antes de ser misionera?

Silvia Heredia Martínez: Estudié trabajo social y trabajaba en un centro de personas sin hogar, tenía buena relación con mi familia y amistades, con las que viajaba y con quienes me reencuentro en mis vacaciones. De mi madre aprendí el servicio en la iglesia, de mi padre y hermana el compromiso social y político de mis hermanos, y aprendí la importancia de ser feliz, de cuidar con amor y de estar siempre atenta a sus aprendizajes. Comprometida en una parroquia de un barrio con mucha población migrante, colaboraba en Cáritas con este grupo, pertenecía a un grupo de jóvenes donde nuestro catequista, nos enseñó la necesidad de estar cerca de los más necesitados, una experiencia de compromiso real muy bonita, la recuerdo con cariño pues lo que he vivido me sigue acompañando en este camino y Jesús, que así se llama mi catequista es una persona que me sigue acuerpando actualmente.

BA: ¿Cuánto hace que recibió ese llamado y cómo surge la idea de ser misionera laica?

SHM: Hace 19 años,  El llamado creo que llega con las ganas de seguir compartiendo vida, más allá de mi experiencia en España, le dije a mi párroco y me llevó con el delegado de misiones, me dieron la oportunidad de ir a Guatemala por 3 meses para tener una experiencia. Fue muy interesante aunque allá compartía tiempo con curas y claro una es laica y creo que siempre he sentido que así es como puedo aportar, como laica, entonces me hablaron de una organización OCASHA_ CCS , para personas como yo o yo como ellas, que desean ser misioneras, así que llegué a Madrid donde está la sede y comencé la formación que consiste en un año de formación y discernimiento después de un periodo de conocer la organización, posteriormente hice una formación en el Instituto Pío X.

BA: ¿Cuándo llega a Honduras?

SHM: Llego a Honduras porque el padre Fernando Ibáñez fue acompañante en nuestra formación en Madrid y él se vino un año antes y nos dio la posibilidad de conocer a Monseñor Ángel Garachana, quien llegó a nuestra organización a conocernos y ofrecernos la posibilidad de venir a colaborar en su diócesis.

BA: ¿Si le dijeran de elegir otro país, lo haría o preferiría seguir en Honduras?

SHM: Si me dijeran de elegir otro país, no sabría responder la verdad es que pido a Dios que me dé la posibilidad de seguir en la colonia Rivera Hernández, llegamos a conocer la realidad y realizamos un estudio sociológico, entendimos un poquito la situación nacional y decidimos trabajar a nivel local a través de un programa socioeducativo- Paso a Paso, creado para dar oportunidades de crecimiento personal y formación en muchos sentidos de la vida. Mi servicio en este espacio es la coordinación, trabajamos con menores y familias en situación de riesgo en la Rivera Hernández, aproximadamente son 250 menores y unas 60 familias.

BA: ¿Qué otros servicios ha desempeñado en la diócesis?

SHM: Muchos años en pastoral educativa, específicamente en asentamientos humanos,  en maestro en casa, también visita de enfermos.